martes, 9 de noviembre de 2010

deDos, sonRisas, terCeros

hay noches que pareciera no extrañarlo

noches donde confundo el presente con un pasado anterior a él

cierro los ojos bien fuertes y pongo a otros en su lugar

me dejo tocar por seres que... probablemente sean mejores que él

tengan mejores intenciones seguro

pero no son ellos los que quiero que me toquen

me intento convencer de que no existe más que en mi cabeza

entonces cerebro todos mis movimientos y mis palabras

me distraigo amorosamente con sonrisas de colores

y de pronto... sin buscarla...

hay una sonrisa que realmente me logra distraer

en el fondo se que esa es la única sonrisa que lo va a lograr

en el fondo se que esa sonrisa puede ser mucho peor

esa sonrisa puede convertirse en algo monstruoso

puede convertirse en algo peor

tengo miedo de ver la misma película

de volver a pisar las mismas baldosas

cambia el camino, pero las baldosas son las mismas

tiemblo asustada con la nueva sonrisa

y me distraigo de ella con una tercera

tercera aburrida y fría

tercera segura y cuidadosa

tercera llena de buenas intenciones

tercera aburrida y fría

entonces resoplo y trato de no pensar

se me hace difícil no pensar

lo único que puedo hacer es pensar

lo único que no debo hacer es pensar

extraño sus dedos dentro

solo cuando cierro mis ojos está de vuelta

solo abriéndolos me doy cuenta de que no está

cierro lo ojos porque así lo quiero

entre sonrisas peligrosas

dedos imaginarios

y terceros aburridos

me encuentro

miércoles, 1 de septiembre de 2010

-llueve- vuelve

las luces te esperan reflejadas en los charcos de la ciudad:
la ciudad te espera con los reflejos de las luces en los charcos!
los charcos de la ciudad te esperan con reflejos de las luces...

lunes, 23 de agosto de 2010

el patio de mi casa

Me sentí deslumbrada frente a tal halago

el aire rebosando el humo de espectro que se retorcía frente a mis ojos

mientras contaba con presencias borrosas entre las nubes de ensueño

.

Sonrisas infames penetraban mi cuerpo lleno de ganas de sentir

y una falsa inseguridad en un caminar torpe

acelerado, con ansias de ver caras amigas con quien compartir

.

Rimbombantemente salté con frenesí

cuánta energía no corría por tanta vena desde hacía tanto tiempo

adrenalina loca, parecida a otras que me llevaron por mal camino

.

Saltando cada vez más despacio aminoré la marcha

llevando a cabo planes de siempre

observando la parada del distinto 121

.

No hay tantas ganas como antes de muchas cosas

mas el acabar con viajes es suficiente para retomar mis destinos

.

Siento choques eléctricos y fugaces que me hacen pensar en este hecho

lo miro con detenimiento

lo relaciono con los anteriores

viendo como se entreveran entre tantos sucesos estructurales del día a día

momentos

pequeños

instantes de la vida

.

Sintiendo que es imposible terminar pienso un final constante para no quedarme sin ellos

la sola idea de no lograr un buen final acaba con la bola de imágenes tendidas en el patio de casa

.

Shhhhh....

lunes, 2 de agosto de 2010

Buscándote

Busco la textura de tu piel sobre la mía
tu olor al despertar
tus dedos sobre mis piernas
tu barba raspandome el pecho.
Busco tu mirada perdida en mi
mirándome la boca
mirándome a los ojos
mirando desde adentro.
Busco tu escencia en las almas que me entero
no estás en ninguna
todas son distintas
y yo solo queriendote a ti.
Busco sentirme igual que contigo
segura y libre
nerviosa y perfecta
sonriente y mujer.
Tu ausencia me lleva por un camino infinito
no estas cerca, pero tampoco lejos
simplemente no estas
dudo que alguna vez te vuelva a encontrar.
Si te encuentro no lo creo
prefiero esta desdicha de fantasía
donde soy segura de estar conmigo
antes que no encontrarme pero contigo.
Busco más cosas de las que me es posible encontrar
busco tanto que ni busco
abro los ojos que siguen cerrados
solo para enterarme de que esto fracasó.
Hacerte de piedra y guardarte
ponerte de pie en la mesita de luz
susurrarte al oido en la cama
y seguir soñando que lo nuestro nunca pasó.

feliz día del padre

Hola bonito padre que yace por las tierras lejanas!
Cómo estarás en estos días, de qué tamaño pequeñísimo es la felicidad no?
Debes estar radiante de alegría, lleno de inseguridades y con una esperanza galopante, ya que un leoncito curará todas tus penas, te sacará las más eternas sonrisas y llenará de recuerdos bonitos tu memoria.
Me alegro que estés viviendo este momento tan lindo en la vida, te mereces mucho y lo sabes.
Tengo unas ganas terribles de verte y verlo a él en tus brazos, ver lo diminuto que debe ser...
Me alegra enormemente poder ser parte de esto, ya quiero mimarlo y darle besos, y hacerlo dormir y jugar con él... No sabes las ganas que tengo....
Ya nos vamos a ver, y ahí lo conoceré, me gustaría estar impresa en su memoria desde ya, pero la vida me pide tiempo y se lo doy, porque por algo pasan las cosas; la naturaleza ha obrado de esta forma y hay que respetarla.
Te quiero mucho amigo del alma, estoy segura de que debes estar feliz, al igual que la mamá, que debe haber vivenciado una de las experiencias más lindas de la vida, generar vida de la suya propia...
Fuerza, que el camino que les toca es duro, pero tienen el mejor regalo que la vida les pudo dar.
Espero noticias, y alguna fotito para poder sacar cartel de que soy la tía del niño mas bonito que esta tierra vio nacer!
Te mando muchísimos besos!! y mas besos para Leon, y abrazos y caricias, y una mordida al piecito regordete...!!!
Acá estoy como siempre, al pie del cañón, lejos de distancia, pero cerca de corazón!
--
Carta a mi mejor amigo cuando fue padre.

jueves, 8 de julio de 2010

Haciendo tiempo

Antes de tiempo

se siente distinto

mostrando los pasos

de un tiempo anterior

Se sueña despierto

como un ser extremo

formando otro mundo

un mundo anterior

Volando sin ojos

mirando sin alas

se siente despierto

de un mundo infeliz

Queriendo estar solo

lo miran de lejos

teniendo la cuenta

de un mundo mejor

Acompaña el recuerdo

de tiempos felices

tiempos imaginarios

imaginarios pero mejor

miércoles, 30 de junio de 2010

Egoístas carteles resignados

No tardé en colocar todos los carteles: en la lavandería, en el videoclub, en la puerta del castillito del parque rodó.

El cartel pasó de ser un objeto digital, intangible, a la decoración preponderante de mi ciudad. Estaba dejando una marca imborrable por donde todos pasarían a deslumbrarse.

Sin querer sustituí un montón de fachadas por mi propia creación, solita había decidido el rumbo que esto iba a tomar. No le pedí permiso a nadie, a ninguna persona la pregunte si le molestaba.

Y fue allí cuado me di cuenta de que había tomado la decisión de colocar estos carteles porque no me gustaba lo que había por debajo, pero nunca me preocupe en saber como se sentían los que si les gustaba lo que había por debajo.

¿Acaso mis acciones eran egoístas?

“Si” retumbaba en mi cabeza podrida de carteles inmirables, afiches de música incestuosa, política carcomida por discursos descartables, fiestas de gala con vasos de plástico y espantosas e inservibles páginas de internet.

¿Quién es este monstruo en el que me he convertido? No pedí esto, ¡no pedí nada! Solo quería embellecer mi ciudad.

Entonces dejaré de hacerlo. “No puedes” se escucha en mi nuca peleando con la mente “No puedes abandonar tus ideales, eso es resignación”

Y ahí mi conflicto. ¿Egoísmo o resignación?

Se llena de discursos el salón. Por un lado tenemos a los egoístas, felices, dignos, con un montón de cosas logradas en la vida. Tienen voz y voto, auto y casa propia. Comen carne dos veces por semana. Van al cine, toman algo con sus amigos, son seres sociales. En general caen bien.

Y por el otro tenemos a los resignados. No les gusta llamar la atención, son fáciles de llevar. Fuman tabaco y no cigarros empaquetados. Están comprando la casa por el Banco Hipotecario. Son socios de cinemateca y van a cumpleaños cuando los invitan. En general caen bien.

La indecisión es muy fuerte.

¿Acaso los carteles habrá sido una buena idea?

Tarjetita impermeable

La lluvia sacudía los paraguas de colores, a las ancianas en las esquinas y humedecía terriblemente sus cuadernos y papeles en la mochila.

Por suerte había protegido la tarjeta de forma poco casual. Con el nylon de cocina había forrado tres veces la propaganda, con su nombre y su teléfono inscritos sobre enero y abril.

Llegó a la esquina y el teléfono público estaba fuera de servicio. Camino otra cuadra más sin encontrar respuesta. La ansiedad le corría por las venas de la misma forma que las gotas empapaban su cara.

De pronto como un estallido, una ventisca se apodero de la impermeable tarjeta, y con ella también se llevó a las nubes.

En un abrir y cerrar de ojos se despejó el cielo y se tranquilizo todo, menos la angustia que contenía en su interior por no tener ningún dato ahora. Difícilmente se volverían a cruzar. No se podrían llamar.

Se desplomo en una parada de ómnibus y las lágrimas empezaron a caer por su rostro, ahora igual de mojado pero no de lluvia.

Lloró tanto tanto que el banco de la parada se desatornillo y entro a viajar como si fuera un barquito, por las calles aún inundadas.

Más viajaba en su barquito personal y más lloraba, tanto que la velocidad entró a aumentar, los semáforos no la detenían y ella no controlaba ninguno de sus movimientos. Fue así hasta que el barquito irrumpió en una casa que flotaba.

Dentro de la casa, un joven de sombrero esperaba paciente al lado del teléfono, no dejaba que nadie lo use, pues esperaba una llamada y en cualquier momento la podría recibir.

El barquito improvisado se metió de prepo por la ventana, rompiendo el teléfono que el joven tanto cuido.

Ambos sorprendidos por el impacto quedaron atónitos frente al otro. En un beso se unieron hasta convertirse en uno, tanto se pegaron que se hicieron uno de verdad, en una implosión se convirtieron en tarjeta impermeable y otra ventisca los sacó de la casa.

Ahora se dice por ahí que han visto volar a muchas tarjetas por los prados… Libres, solos, acompañados.

Así es…

Se fue sin decir una palabra, una sola y última palabra. Sus dedos tocaron mi cabello y el guarda del ómnibus apuró el último beso.

Desde la ventana lo vi no mirar de vuelta, él no mira de vuelta, entró al super de la esquina y se perdió entre tomates y compradores.

Mensajes de texto insanos, llenos de falsa esperanza y alegría mentirosamente sanadora.

Un olor particular invadió cada uno de sus espacios, llenando de recuerdos gélidos por la memoria que idealiza un momento interminable.

Canciones llenas de ganas de llorar, llenas de ganas de volver, llenas de ganas.

Mails mintiendo un simple estar bien, cómoda, siguiendo con la vida de juguete.

Sonrisas de algarabía en la bandeja de entrada, y nudos de tristeza en el reply.

Medias de frío y arena en los zapatos del recuerdo. Fotos enviadas y recibidas, imágenes que creí reconocer y esperando llenen un hueco que no se si existe.

Mil interrogantes colman mi cabeza de dudas, qué, cómo, dónde y por qué, me pregunto sin cesar.

Es tarde y el tiempo no deja pasar mas nada.

Creo que la realidad se convirtió en una fantasía llena de fotogramas cerebrales y rosados.

Odio el rosado, pero no dejo de pintar todos mis cuartos imaginarios de esa horrible mezcla entre la pureza y la pasión.

Es increíble como han pasado los años y uno sigue en la misma puerta, esperando que se abra, esperando un regalo de los dioses por haber sido tan buena niña.

"Los dioses ni regalan ni existen", dice el diablo mientras nos engaña y quiere hacernos dormir eternamente entre lagrimas.

Noches de alegría confunden mi insomnio constante, pero siempre a la mañana es él quien yace en el fondo de mis ojos.

La resaca de la lima me lo recuerda, el azúcar, la sal, la polenta, el tuco, los besos y mis dedos me lo recuerdan, cada pedazo de mundo tiene un desesperante recuerdo a él.

Paso a paso olvido e invento, mas me separo de la realidad y más duele darse cuenta del imaginario lugar por el que me deslizo.

Pasto de chocolate y lluvia de colores se convierten en tierra y agua para mostrarme en sueños su nula presencia.

Invisible es el techo que me tapa y no me deja ver más allá. Invisible o imaginado...

No volvió, no vino, ¡no nada! Pero su presencia de aire es más fuerte.

Paso, dejo, tomo un ómnibus y no está.

Pues que no vuelva más entonces, no lo miraré, no lo oleré, no existirá en ninguno de los cuartos que pise, en ningún colchón su altura mediré.

Te quiero dulce amor, dulce primer amor, saludo y palmadita en la cola, lo nuestro terminó.